Sabemos que, con el tiempo, el cifrado WEP de las redes WiFi acabará desapareciendo porque tiene más agujeros que un queso gruyère. Las teleoperadoras ya empiezan a incluir WPA2 en sus puntos de acceso que, en principio, sólo es vulnerable a ataques por fuerza bruta.
Sin embargo, empiezan a aparecer los primeros puntos débiles del protocolo WPA2. La última vulnerabilidad anunciada, bautizada como Hole196, permite a un usuario con acceso a la red usar la clave compartida para enviar paquetes falsificados a los demás usuarios y redirigir el tráfico hacia sí mismo. Parece ser, o eso dicen, que esta vulnerabilidad es indetectable e imposible de parchear.
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